Durante sus ultimos años habían pasado muchas cosas que, a pesar de haber sido tanto buenas como malas, lo único que era capaz de recordar al final( no se bien por que razón) son las cosas malas que le habían ocurrido, aquellas cosas le hacían llorar, que la destrozaban por dentro sin saber como...

Hasta que la vida le recordó lo desagradecidos que podemos llegar a ser con todo aquello que tenemos. Quizá nuestras vidas no sean las mejores del mundo, pero tampoco son las peores. Si nos paramos a pensar por debajo de todos aquellos recuerdos tristes y doloroses, encontraremos cantidad de cosas buenas, momentos de risas, momentos alegres, momentos en los que el corazón nos palpitaba como si quisiera escapar e irse para siempre con otra pesona... esos son los momentos que valen.
Un día conoció a una joven de 21 años que no era capaz de hablar, comer sin que fuera con un biberón, andar...
Tenemos que disfrutar de todo aquello que tenemos de ser capaces de tomar nuestras propias decisiones, de aceptar consecuencias.. y dejar de compadecernos de nosotros mismos por todo aquello que queremos y no tenemos... que es mucho menos que todo lo mucho que poseemos y no valoramos.
Y con todo eso, siempre habrá además gente que nos quiera y nos valore tal y como somos.